viernes, 17 de julio de 2026

El Rococó en Jean-Étienne Liotard


 Jean -Étienne Liotard: Autorretrato en traje tradicional turco, 1746

Tras el desarrollo del Barroco a lo largo del siglo XVII, le siguió por cronología el Rococó. Este estilo vive a partir de 1700. Será el reflejo de la vida de los grupos privilegiados, de la vida cortesana, de la alegría, de lo sensual plasmado a través de un colorido limpio y fresco, de una luz pura y brillante. 


Liotard : Retrato de María Adelaida de Francia vestida a la turca, 1753


Liotared: La Chocolatera, 1744-45
Es uno de sus cuadros más famosos. 

El Rococó lo inundó todo. Se realizaron muebles, porcelanas, dormitorios, paredes. Las fiestas campestres fueron un motivo pictórico. Lo erótico, lo sensual, el realismo decorativo lo definieron. Jean -Antoine Watteau fue , si cabe, uno de los más importantes autores rococó del momento ( Francia, 1684-1721).


Watteau: Retrato de mujer vestida como un arlequín, 1755-1823

Pero nosotros, queremos centrarnos en Jean-Étienne Liotard ( Ginebra, 1702-1789).



Liotard: Mujer vestida a la turca, 1750


Liotard: Mujer con su sirvienta vestidas a la turca en su Hammam, ?

Utilizó el pastel para crear pero también los esmaltes, grabados en cobre y pinturas en vidrio. En vez, de utilizar papel, Liotard utilizó como soporte para su obra pergamino y vitela. Esto permitía dar un brillo que no obtendría si utilizaba papel.  Trabajó en Italia y en París y fue uno de los grandes retratistas de la época.


Liotard: Retrato de María van Reeda Athlure a los 7 años ,1755-1756


Liotard: Retrato de Marie Tronchin,1758

Por ello fue el pintor de figuras de fuste de su época, desde el Papa hasta los miembros de distintas casas de familias reales europeas.  Su paso por Oriente le permitió dar entrada en su obra a múltiples ejemplos de lo exótico, de escenas amables y costumbristas.


Liotard: Retrato de Marianne Liotard con una muñeca, 1765


Liotard: Dama pensante en un sofá, 1749-02


Retrato de Catherine Bégon, esposa de Joseph Bouër, 1746


Liotard: Retrato de la actriz Mademoiselle Jacquet, 1748-52

Terminó pintando bodegones.


Liotard: Juego de Té, 1781-83


Liotard: Fruta con pan y cuchillo; 1782

Toda la obra gráfica ha sido extraída de Wikiart.

6 comentarios:

  1. en "Mujer con su sirvienta vestidas a la turca en su Hammam", se refiere a que la dama va a tomar un baño a la turca y que su sirvienta la va a ayudar en el proceso de desnudarse y supongo que también para lavarla. en mi país el baño turco es el equivalente al sauna y no sé si el hammam (el baño turco) que se daba la dama vendría a ser literalmente lo mismo, aunque creo que sí.

    me gustaron todas las pinturas destacando "el juego de té" por su dificultad.

    un abrazo y que tengas un feliz domingo.

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    1. Ese es uno de los cuadros que más me gustan. Tengo una tendencia hacia lo oriental que no sé de dónde sale pero me fascina. Te has fijado en cómo van calzadas?. Gracias por dejarme tus impresiones, Draco.
      Abrazo de vuelta y que tu domingo sea feliz también.

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    2. sí, sí me fijé en sus calzados y me parecieron de lo más incómodos; no explicándome cuál puede ser su función; si es tan sólo estético o por algún motivo más funcional.

      un abrazo y que tengas una feliz semana.

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    3. Pues verás, por un lado era símbolo de riqueza y distinción social : eran los chopines que utilizaban mujeres de todo el Occidente desde el siglo XVI y las orientales en el siglo XIX; por otro, servían para elevarlas y no arrastrar la ropa por el suelo y mancharla.
      Abrazo de vuelta y también te deseo una feliz semana.

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  2. Sí, ‘El juego de té’ se lleva el premio! Muestra tanto detalle, y por el colorido y la sensación de cotidianeidad, resulta entrañable, es que apetece tomarse un té rico (Earl Grey, por ejemplo ;) en esa porcelana tan fina después de observarlo detenidamente, ¿verdad? Por otra parte, son magistrales los retratos y considerando lo dificilísimo que tienen que ser las pinturas a pastel… Las caras de las mujeres que parece que nos quieren hablar y contar sus secretos, sus preocupaciones, sus pensamientos; sus miradas nos hacen sentirnos cómplices… Las telas blancas en su mayoría con pequeños estampados florales de las jóvenes hablan de delicadeza, femineidad y luminosidad como ya mencionaste. No me extraña que sea famoso el cuadro de ‘La chocolatera’; me encanta cómo usó Liotard el blanco en el mandil, realista a tope con sus pequeñas arruguitas naturales de la tela y las sombras que proyectan los frunces; la suavidad del brazo de la joven, el agua cristalina del vaso… frescura, limpieza, como dijiste sin duda. El bodegón de la fruta es genial. Muchas gracias Olga por compartir la contundente valía de este genio que por supuesto no conocía ✨👏🏽👏🏽👏🏽😘😘 A

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