Giovanni Boldini en su estudio.
Giovanni Boldini ( Ferrara 1842- París 1931), es un pintor italiano que vive el cambio de siglo: una etapa convulsa desde un punto de vista histórico, un momento que bascula entre el optimismo y la fe en el progreso que impregnan los años 70' y 80'del Siglo XIX y la desesperanza que crece a lo largo de los primeros años del S. XX, tal como explica Tomás Llorens, comisario (junto a Boye Llorens) de una exposición denominada "Retratos de la Belle Époque" que puede verse en CaixaForum en Barcelona hasta el 9 de octubre. La muestra permitirá ver setenta y seis obras de Kokoschka, Edvard Munch, Egon Schiele, Joaquín Sorolla, Toulouse- Lautrec ( que tiene una sala en exclusiva) y otros autores, entre los que se encuentra, Giovanni Boldini.
En algunos blogs y páginas sobre Boldini, se hace una adscripción de la obras de este autor al Neoimpresionismo y pensamos que no es una conexión feliz.
El Neoimpresionismo, del que tenéis una entrada en este blog ( aquí), y que cronológicamente se desarrolla a partir de 1884, una vez agotada la vía del Impresionismo, también es denominado Puntillismo o Divisionismo y hace referencia a una corriente pictórica que va más allá de las conquistas del Impresionismo y que pretende aunar investigaciones científicas, referentes al color y la luz, con las investigaciones pictóricas. Los autores que formaban parte de este movimiento ( fundamentalmente Seurat y Signac) se basaron en la ley del contraste simultáneo, establecida por las investigaciones del físico Chevreul, sobre los colores: cualquier color puede ser obtenido por yuxtaposición de pequeñas manchas que , vistas a cierta distancia, tienden a complementarse.
Además, se hacía distinción entre colores primarios ( rojo, azul y amarillo) y complementarios, obtenidos de la mezcla de los anteriores. Los colores complementarios si se yuxtaponen, se potencian entre sí, mientras que si se mezclan o superponen, tienden a anularse. Esa yuxtaposición tenía que ser realizada en la retina del espectador. Esta teoría que fue conocida por los Impresionistas no fue aplicada por ellos. Sí lo hizo Seurat, alma y fundador del grupo, que pretendía llegar a un impresionismo más racional y científico. De esta manera, los cuadros neoimpresionistas están formados por multitud de puntos,de pinceladas muy pequeñas (de ahí, puntillismo), de brillantes colores, que, sin embargo, creaban composiciones de un cierto hieratismo.
Seurat: " La Parade", 1888.
Seurat: La Parade, detalle.
Signac: " El desayuno" . 1866-67.
Viendo estos cuadros que os pongo como ejemplo, hablar de neoimpresionismo en la obra de Boldini, no parece tener sentido.
Sí lo tiene, decir que formó parte, en sus años de juventud, de un grupo, poco conocido todavía hoy, de artistas italianos denominado los Macchiaioli (cuyo precedente fue la llamada "Escuela de Posillipo" (1820-1850)) y que encabezados por Giuseppe Abbati y Telemaco Signorini, se reunían en el café Michelangelo en Florencia, a mediados del XIX, contribuyendo a la renovación de la estética tradicional pictórica italiana y también, movidos por la discusión, en el ámbito político, de la independencia y unificación italiana en relación con las ideas de Cavour y Mazzini.
Giuseppe Abbati
Telemaco Signorini.
Se interesaban, al igual que sus colegas franceses, por la pintura al aire libre y el empleo de una pincelada suelta, rápida , denominada "macchia" ( mancha), de donde proviene la denominación del grupo.Se vieron influidos por la Escuela de Barbizon y, con la unión de otros artistas, como Silvestro Lega, De Nittis y el propio Boldini, contactarán con el realismo italiano.
Artistas como Giovanni Fattori, Vincenzo Cabianca, y críticos y teóricos del movimiento como Diego Martelli, se unían en ese punto de encuentro. Una de las características del grupo era su heterogeneidad. Cada uno de los artistas desarrollaba un estilo personal, pero todos estaban unidos contra el arte académico y oficial. Tocaban temas de la vida cotidiana, paisajes rurales de la campiña toscana, campesinos que trabajaban los campos o en sus horas de descanso y también plasmaron escenas de los campos de batalla del Risorgimento italiano.
Giovanni Fattori: Garibaldi en Palermo, 1870
Volviendo a Boldini, éste, fue apoyado desde el principio por su padre en sus estudios artísticos. Pasó a la Historia del Arte como pintor de retratos, destacando en su realización desde el principio de su carrera, que se convirtió en larga y rica desde un punto de vista de consideración social, aunque también se ocupó de otros temas, quizás no tan conocidos. Desde bien temprano, se observa en él, el desarrollo de una muy buena técnica que trabaja copiando a Rafael y a los paisajistas venecianos y, en general, por su conocimiento de todo el arte del Quattrocento italiano. Su primera obra, además de estas copias, está formada por retratos de familiares y de ámbitos de su propio hogar.
Retrato de Francesco Boldini, 1863-69
En los 60' se inscribe en la Accademia di Belle Arti de Florencia y es ahí cuando tiene contacto con los macchiaioli retratando a sus amigos del grupo con un estilo muy personal captando las psicologías de los personajes.
Cristiano Banti, 1866
Diego Martelli
Giusepe Verdi, 1886.
Este es el retrato de Verdi que está en nuestro imaginario colectivo
pues aparece en todos los libros de texto que hablan del músico.
A partir de ese momento, comienza a viajar: Nápoles, Montecarlo, Alemania, Holanda, Londres...Pero, fundamental, fue la visita que hace a la Exposición Universal de París en donde va a conocer a Sisley, Manet y a Edgar Degas de quien se haría muy amigo.
San Marcos de Venecia
Ese primer acercamiento al bullente París de artistas e intelectuales, lo hace establecerse permanentemente en esa ciudad, algo que fue crucial en su carrera, por su enriquecimiento artístico ( estudia en profundidad la obra de Courbet y Manet) y también por el éxito maravilloso que alcanzó.
Retrato del artista Ernest Anger Duez, 1896
De esta etapa son los cuadros de género de ambiente dieciochesco tan caros a la alta burguesía parisina del momento. Además, a partir, de 1874, comienza a exponer en los Salones y a pintar los retratos de las damas de la burguesía y la nobleza que tanta fama le darían. Umberto Eco comenta que fue denominado " el pintor de las señoras". Los que encargaban estos retratos deseaban una obra de arte que les diera prestigio pero también que fueran bellos.
Días plácidos, 1885
La Conversación, 1870
La Hamaca, 1872-74
El modelo y el maniquí, 1873
Sin embargo, también pintará paisajes y calles de París, llenos de lirismo y pasión.
El bosque
Puerta en Montmartre
Plaza Pigalle, París
Al salir de un baile de máscaras en Montmartre, 1874-75
Dos caballos blancos, 1881-86
Óleos, acuarelas, dibujos a lápiz y obras sobre papel, desde pasteles a carboncillo, grabados...eran hechos con precisión a través de multitud de bocetos, apuntes y pruebas para obtener la perfección formal de lo representado.
Ángeles
Nocturno en Montmartre.
Ibis en el paraíso
En sus retratos femeninos, las caras y las manos son hechas a través de una observación muy cuidadosa del dibujo. En eso era un academicista. Sin embargo, al llegar a los vestidos que cubrían los cuerpos casi manieristas, alargados en brazos y manos, su pintura se convertía en una explosión de pinceladas sueltas, rápidas, vibrantes, coloristas, deshechas y empastadas, y ese es, precisamente, el legado, en su obra, de los Macchiaioli y el Impresionismo.
Pensamientos
Bailarina española en el Moulin Rouge
La Divina
Fuego de Artificio
Sus damas de la alta sociedad son sensuales, bellas, elegantes criaturas minuciosamente elaboradas a través de sus trazos, conscientes de su belleza, de su feminidad, tal como afirmaría Panconi. Retrata como nadie la parisina "joie de vivre", la alegría de vivir de los primeros años de siglo, glorificando la cotidianeidad de la vida burguesa, sin sospechar que, muy pronto, se vería aniquilada por los graves acontecimientos que acechaban.
La Marquesa de Pinar del Río.
Retrato de Lina Bilitis con dos pequineses, 1913
Retrato de Gladys Deacon, 1905-08
Retrato de la Marquesa Luisa Casati con galgos, 1908
Era un retrato de Martha Florian, una bella actriz francesa que resultó ser la madre de la anciana muerta. Las sospechas del tasador fueron ciertas. Se localizó esta obra en un extenso y detallado catálogo de Giovanni Boldini publicado por la viuda del autor en 1951.Su datación: 1898. La obra se subastó. El inicio fue de trescientos mil euros. Finalmente fue vendida por dos millones cien mil euros convirtiéndose en la obra más cara del artista, en 2010.
Retrato de Martha Florian.
Sin embargo, Sotheby's vendió, en el mismo año, un retrato de Giovinetta Errazuriz, datado en 1892, por seis millones y medio de dólares, partiendo de millón y medio.
Retrato de Giovinetta Erraruriz
Y es que Giovanni Boldini nos sigue enamorando.
Autorretrato, 1892
Podéis encontrar más obra gráfica, aquí
Obras de referencia:
- Historia de la Fealdad a cargo de Umberto Eco. Ed. Lumen, 2007
- Lynton, Norbert: Historia del arte moderno. Ed. Destino, 1988
- El gran arte en la pintura. Ed. Salvat, 1989









































