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miércoles, 12 de agosto de 2015

El Polifacético Mariano Fortuny y Madrazo




 En una anterior entrada en la que nos ocupamos de su padre, Mariano Fortuny y Marsal, y en un artículo firmado por Mara Malibrán y Fernando López Agudín se afirmaba:


"Tanta y tan intensa fue la presencia de Mariano Fortuny Marsal en Mariano Fortuny y Madrazo que es inevitable hablar de aquel para intentar entender algo de la vida de éste"(1)
Y si el padre, Mariano Fortuny y Marsal, fue importante en el desarrollo de la pintura del siglo XIX en España,  la obra del hijo lo trasciende para convertirse en uno de los artistas españoles más importartes del siglo XX. 




 Arriba dos ejemplos de sus pinturas sobre el Ciclo Wagneriano, Parsifal
y abajo la imagen de una exposición sobre el mismo tema

Tenía tres años cuando muere su padre que fue un coleccionista de todo tipo de objetos antiguos muchos de los cuales fueron malvendidos a su muerte. Pero aún así el chiquillo creció entre antigüedades maravillosas y empapado de esa belleza, desde los nueve años pinta, y más adelante tocará todos los palos de la creación. Fue pintor como decimos, pero también grabador, fotógrafo, estampador de telas, de trajes, de lámparas, de escenografías... Habría que añadir que fue el nieto de Federico de Madrazo. Arte por los cuatro costados.



Arriba y abajo, muestras de estampación de tejidos por Fortuny y Madrazo

Maravillado por Richard Wagner, con esa edad, nueve años, va con su madre a Bayreuth para ver representadas las obras del autor. Alli se estrenó " El anillo del Nibelungo" y "Parsifal".


A Mariano Fortuny y Madrazo ( Granada, 1871- Venecia, 1949) se le ha denominado el mago o el Leonardo da Vinci del siglo XX(2) por algunos escritores y críticos.  La modernidad que plasmó en todo aquello que acometió fue máxima, fundamentalmente en la obtención de colores para estampar sedas y terciopelos. Inteligente y erudito, vivió la mayor parte de su vida en Venecia, tras pasar algún tiempo en Roma y París, rodeado de refinamiento. Hoy en día el palacio gótico en donde residió, llamado el Palazzo Pesaro degli Orfei, acoge mucha de su obra y se conoce más fácilmente por el Museo Fortuny.


Palazzo Fortuny, Venecia

Ahí es en donde se estableció,  incluído el taller de estampación de telas y de creación de vestidos a donde las mujeres acudían a comprarlos. No creó tejidos pero los compró a alto precio y seleccionó las mejores telas. Telas de India, China y Japón, pero también linos de Alemania, Irlanda y Escocia. 



Fue el momento de la llamada Belle Époque, un período que comprende la última década del siglo XIX y los principios del siglo XX. Fueron momentos de grandes cambios, a todos los niveles y en todos los ámbitos, tanto científicos como técnicos como, por supuesto, en el mundo del arte lo que supuso la eclosión de los grandes ismos de vanguardia. Este momento fue vivido frívolamente por cierta parte de la sociedad.


La Señora Condé Nast llevando el que haría mundialmente famoso
a Mariano Fortuny: el vestido Delphos, 1917

Fascinado por la luz, estudió luminotecnia, patentando en 1901 un sistema que se denominó Fortuny y que supuso la iluminación de la escena de un teatro por luz indirecta creando la "cúpula Fortuny", una cúpula en cuarto de esfera. 




Dibujos y maqueta de la cúpula Fortuny

Como diseñador hizo preciosas lámparas de metal y seda influído por la corriente orientalista que se vivió hacia finales del siglo XIX y principios del XX y que todavía hoy se comercializan hechas totalmente a mano.




Igualmente atraído por la fotografía llegó a realizar más de doce mil fotografías, conservadas, la mayor parte en su biblioteca personal. La mayoría tienen a su mujer Henriette, o a él mismo como principal motivo. 



Mariano Fortuny en su mesa de trabajo en el palacio Orfei, 1940

Pero si en algo sobresalió fue en el diseño textil creando vestidos que pasarían a los anales de la historia y que le dieron fama internacional. El más importante de ellos fue  el llamado delphos, un simple y sencillo traje largo plisado que revisita el chitón jónico y que es cerrado por cuentas de vidrio de Murano que a veces se ciñen al talle a  través de cintas de seda a modo de cinturón o el chal knossos, que fue anterior en creación al delphos, realizado en gasa de seda y adornado con motivos cretenses, pues fue inspirado en Creta y en el himation griego. El color se obtenía bañando cada tela en múltiples tintes lo que hacía que se consiguiesen unos colores distintos e irrepetibles. 


El chal Knossos por encima de
un Delphos 



Dos Delphos uno con chiton por encima y otro
negro con mangas en el que se puede apreciar 
cómo Fortuny utilizaba los botoncitos de Murano
para cerrar las cuatro piezas que formaban el vestido
y que le daban una caída especial. 
A ambos les ciñe una cinta estarcida a modo de cinturón


Natasha Rambova, 1924

Influído, pues como decimos, por la tradición griega y minoica, también se vió atrapado por el Renacimiento, por los motivo musulmanes o hispano-moriscos y la moda del japonesismo de fines del XIX y principios del XX . 


Hera de Samos, S. VI a. C
Influencia clara de esta Koré en la obra de Fortuny



También creó capas con capuchones de varios  picos ( burnous), túnicas largas y sin mangas ( abas), los djellabah, vestidos largos con mangas tipo kimono, y túnicas. Marcel Proust afirmó que los trajes de Fortuny eran a 

"....la manera de la decoración de Sert, de Bakst y de Benoist...evocando como un decorado la Venecia toda llena de Oriente donde aquellos trajes se llevaron...”



El Delphos fue un vestido que lucieron desde Sara Bernardt y Eleonaora Duse, pasando por Isadora Duncan o aquellas que salieron de la imaginación de Marcel Proust, como se ha citado, o Gabriele D'Annunzio. Liberó, por primera vez,  a las mujeres del corsé que las constreñían y las hacían andar de una manera especial además de molestar su respiración.  Aún actualmente, y dado que rescató las formas de estampación antiguas los restauradores tienen dificultades en saber, cuáles son las telas históricas y cuáles las que hizo imitando las antiguas. Por último diremos que actualmente las formas del Delphos se revisitan por diseñadores que hacen guiños a Fortuny.



Un genio


Las obras de referencia son muchas  y diversas pero citaría dos como fundamentales: 

-  El catálogo de la exposición de Fortuny realizado por el Museo del Traje de Madrid en 2010: Aquí  y Aquí 


- Aquí ( en italiano)

- Aquí ( sobre Fortuny y Wagner) en italiano .

En cuanto a la obra gráfica han sido muchas las fuentes consultadas, muchas imágenes han sido extraídas del Museo del Traje, únicamente para dar a conocer el legado de tan genial artista con un motivo únicamente educativo. Pero también han sido extraídas de Paperblog  o de esta otra página, . así como de las que se han dado como obras de referencia. 

 Por último os dejo el link a un vídeo de un documental realizado por Televisión Española sobre el genio de Mariano Fortuny, titulado : Fortuny y la Lámpara Maravillosa.



viernes, 22 de julio de 2011

Giovanni Boldini y sus mujeres de la alta sociedad en el París de la Belle Époque.


Giovanni Boldini en su estudio.

Giovanni Boldini ( Ferrara 1842- París 1931), es un pintor italiano que vive el cambio de siglo: una etapa convulsa desde un punto de vista histórico, un momento que bascula entre el optimismo y la fe en el progreso que impregnan los años 70' y 80'del Siglo XIX y la desesperanza que crece a lo largo de los primeros años del S. XX, tal como explica Tomás Llorens, comisario (junto a Boye Llorens) de una exposición denominada "Retratos de la Belle Époque" que puede verse en CaixaForum en Barcelona hasta el 9 de octubre. La muestra permitirá ver setenta y seis obras de Kokoschka, Edvard Munch, Egon Schiele, Joaquín Sorolla, Toulouse- Lautrec ( que tiene una sala en exclusiva) y otros autores, entre los que se encuentra, Giovanni Boldini.

En algunos blogs y páginas sobre Boldini, se hace una adscripción de la obras de este autor al Neoimpresionismo y pensamos que no es una conexión feliz. 

El Neoimpresionismo,  del que tenéis una entrada en este blog ( aquí),  y que cronológicamente se desarrolla a partir de 1884, una vez agotada la vía del Impresionismo, también es denominado Puntillismo o Divisionismo y hace referencia a una corriente pictórica que va más allá de las conquistas del Impresionismo y que pretende aunar investigaciones científicas, referentes al color y la luz, con las investigaciones pictóricas. Los autores que formaban parte de este movimiento ( fundamentalmente Seurat y Signac) se basaron en la ley del contraste simultáneo, establecida por las investigaciones del físico Chevreul, sobre los colores: cualquier color puede ser obtenido por yuxtaposición de pequeñas manchas que , vistas a cierta distancia, tienden a complementarse.


Seurat: Can-Can.


Signac: El Puerto de Saint Tropez

Además, se hacía distinción entre colores primarios ( rojo, azul y amarillo) y complementarios, obtenidos de la mezcla de los anteriores. Los colores complementarios si se yuxtaponen, se potencian entre sí, mientras que si se mezclan o superponen, tienden a anularse. Esa yuxtaposición tenía que ser realizada en la retina del espectador. Esta teoría que fue conocida por los Impresionistas no fue aplicada por ellos. Sí lo hizo Seurat, alma y fundador del grupo, que pretendía llegar a un impresionismo más racional y científico. De esta manera, los cuadros neoimpresionistas están formados por multitud de puntos,de pinceladas muy pequeñas (de ahí, puntillismo), de brillantes colores, que, sin embargo, creaban composiciones de un cierto hieratismo.


Seurat: " La Parade", 1888.


Seurat: La Parade, detalle.


Signac: " El desayuno" . 1866-67.

Viendo estos cuadros que os pongo como ejemplo, hablar de neoimpresionismo en la obra de Boldini, no parece tener sentido.

Sí lo tiene, decir que formó parte, en sus años de juventud, de un grupo, poco conocido todavía hoy, de artistas italianos denominado los Macchiaioli (cuyo precedente fue la llamada "Escuela de Posillipo" (1820-1850)) y que encabezados por Giuseppe Abbati y Telemaco Signorini,  se reunían en el café Michelangelo en Florencia, a mediados del XIX, contribuyendo a la renovación de la estética tradicional pictórica italiana y también, movidos por la discusión, en el  ámbito político, de la independencia y unificación italiana en relación con las ideas de Cavour y Mazzini.



Giuseppe Abbati 



Telemaco Signorini.

Se interesaban, al igual que sus colegas franceses, por la pintura al aire libre y el empleo de una pincelada suelta, rápida , denominada "macchia" ( mancha), de donde proviene la denominación del grupo.Se vieron influidos por la Escuela de Barbizon y, con la unión de otros artistas, como Silvestro Lega, De Nittis y el propio Boldini, contactarán con el realismo italiano.

Artistas como Giovanni Fattori, Vincenzo Cabianca, y críticos y teóricos del movimiento como Diego Martelli, se unían en ese punto de encuentro. Una de las características del grupo era su heterogeneidad. Cada uno de los artistas desarrollaba un estilo personal, pero todos estaban unidos contra el arte académico y oficial. Tocaban temas de la vida cotidiana, paisajes rurales de la campiña toscana, campesinos que trabajaban los campos o en sus horas de descanso y también plasmaron escenas de los campos de batalla del Risorgimento italiano.


Giovanni Fattori: Garibaldi en Palermo, 1870

Volviendo a Boldini, éste, fue apoyado desde el principio por su padre en sus estudios artísticos. Pasó a la Historia del Arte como pintor de retratos, destacando en su realización desde el principio de su carrera, que se convirtió en larga y rica desde un punto de vista de consideración social, aunque también se ocupó de otros temas, quizás no tan conocidos. Desde bien temprano, se observa en él, el desarrollo de una muy buena técnica que trabaja copiando a Rafael y a los paisajistas venecianos y, en general, por su conocimiento de todo el arte del Quattrocento italiano. Su primera obra, además de estas copias, está formada por retratos de familiares y de ámbitos de su propio hogar.


Retrato de Francesco Boldini, 1863-69

En los 60' se inscribe en la Accademia di Belle Arti de Florencia y es ahí cuando tiene contacto con los macchiaioli retratando a sus amigos del grupo con un estilo muy personal captando las psicologías de los personajes.


Cristiano Banti, 1866


Diego Martelli


Vincenzo Cabianca.


Giusepe Verdi, 1886.

Este es el retrato de Verdi que está en nuestro imaginario colectivo
pues aparece en todos los libros de texto que hablan del músico.

A partir de ese momento, comienza a viajar: Nápoles, Montecarlo, Alemania, Holanda, Londres...Pero, fundamental, fue la visita que hace a la Exposición Universal de París en donde va a conocer a Sisley, Manet y a Edgar Degas de quien se haría muy amigo.


San Marcos de Venecia

Ese primer acercamiento al bullente París de artistas e intelectuales, lo hace establecerse permanentemente en esa ciudad, algo que fue crucial en su carrera, por su enriquecimiento artístico ( estudia en profundidad la obra de Courbet y Manet) y también por el éxito maravilloso que alcanzó.


 Retrato del artista Ernest Anger Duez, 1896


De esta etapa son los cuadros de género de ambiente dieciochesco tan caros a la alta burguesía parisina del momento. Además, a partir, de 1874, comienza a exponer en los Salones y a pintar los retratos de las damas de la burguesía y la nobleza que tanta fama le darían. Umberto Eco comenta que fue denominado " el pintor de las señoras". Los que encargaban estos retratos deseaban una obra de arte que les diera prestigio pero también que fueran bellos.


Días plácidos, 1885


La Conversación, 1870


La Hamaca, 1872-74


El modelo y el maniquí, 1873


Sin embargo, también pintará paisajes y calles de París, llenos de lirismo y pasión. 


El bosque


 Puerta en Montmartre


Plaza Pigalle, París


Al salir de un baile de máscaras en Montmartre, 1874-75


Dos caballos blancos, 1881-86

Óleos, acuarelas, dibujos a lápiz y obras sobre papel, desde pasteles a carboncillo, grabados...eran hechos con precisión a través de multitud de bocetos, apuntes y pruebas para obtener la perfección formal de lo representado.


Ángeles


Nocturno en Montmartre.


Ibis en el paraíso

En sus retratos femeninos, las caras y las manos son hechas a través de una observación muy cuidadosa del dibujo. En eso era un academicista. Sin embargo, al llegar a los vestidos que cubrían los cuerpos casi manieristas, alargados en brazos y manos, su pintura se convertía en una explosión de pinceladas sueltas, rápidas, vibrantes, coloristas, deshechas y empastadas, y ese es, precisamente, el legado, en su obra, de los Macchiaioli y el Impresionismo.


Pensamientos


Bailarina española en el Moulin Rouge


La Divina


Fuego de Artificio

Sus damas de la alta sociedad son sensuales, bellas, elegantes criaturas minuciosamente elaboradas a través de sus trazos, conscientes de su belleza, de su feminidad, tal como afirmaría Panconi. Retrata como nadie la parisina "joie de vivre", la alegría de vivir de los  primeros años de siglo, glorificando la cotidianeidad de la vida burguesa, sin sospechar que, muy pronto, se vería aniquilada por los graves acontecimientos que acechaban.


La Marquesa de Pinar del Río.



Retrato de Lina Bilitis con dos pequineses, 1913


Retrato de Gladys Deacon, 1905-08


Retrato de la Marquesa Luisa Casati con galgos, 1908


Clèo de Merode, 1901


Desnudo


Figura femenina

Por último, y como curiosidad, os contaré que, una anciana de 91 años murió hace 70 años en París. Se sabía que en su piso tenía multitud de antigüedades, pero éste, permaneció cerrado. Siete décadas después, se decidió abrirlo y un tasador de la casa de subastas Olivier Chippin Janvry descubrió un cuadro que llamó su atención. El cuadro podría ser valioso.

Era un retrato de Martha Florian, una bella actriz francesa que resultó ser la madre de la anciana muerta. Las sospechas del tasador fueron ciertas. Se localizó esta obra en un extenso y detallado catálogo de Giovanni Boldini publicado por la viuda del autor en 1951.Su datación: 1898. La obra se subastó. El inicio fue de trescientos mil euros. Finalmente fue vendida por dos millones cien mil euros convirtiéndose en la obra más cara del artista, en 2010.


Retrato de Martha Florian.

Sin embargo, Sotheby's vendió, en el mismo año, un retrato de Giovinetta Errazuriz, datado en 1892, por seis millones y medio de dólares,  partiendo de millón y medio.


 Retrato de Giovinetta Erraruriz

Y es que Giovanni Boldini nos sigue enamorando.


Autorretrato, 1892


Podéis encontrar más obra gráfica, aquí

Obras de referencia: 

- Historia de la Fealdad a cargo de Umberto Eco. Ed. Lumen, 2007

- Lynton, Norbert: Historia del arte moderno. Ed. Destino, 1988

- El gran arte en la pintura. Ed. Salvat, 1989