viernes, 17 de junio de 2011

Saenredam- El Primer Retratista de Arquitecturas

 

Así le llamó su biógrafo, Cornelis de Bie.

Pieter Jansz Saenredam (1597-1665) es uno de los más interesantes pintores del Barroco holandés. El peso de Rubens en el sur y  de Rembrant en el norte es grande. Son genios de la Historia del Arte. Sin embargo, este autor, poco conocido, fue el representante de uno de los géneros más sobresalientes de la pintura holandesa.

A comienzos del S. XVII tiene lugar la definitiva separación de los Países Bajos. El norte, español hasta entonces, consigue su independencia y se convierte en protestante, calvinista, donde la burguesía tendrá un mayor peso, mientras que el sur continúa siendo español y profundamente católico. 

Este hecho histórico tuvo su trascendencia en el mundo del Arte ya que la prohibición de Calvino de representar lo sacro en imágenes, hizo que los fundamentales clientes de los artistas, Iglesia y nobleza, dejaran de encargar obras, siendo sustituidos por la burguesía. Además los artistas dieron entrada en sus pinturas a la especialización en temas que no supusiesen provocar ningún tipo de objeción a lo representado.

Cultivaron, entonces, todo tipo de géneros: los retratos individuales, los de grupo, encargados por todo tipo de asociaciones locales, cuyo destino eran ser colgados en sus salas de reuniones (Hals y Rembrant tienen buenos ejemplos de ello);  naturalezas muertas llenas de significados simbólicos; escenas de género, de la sociedad, de la vida corriente; autorretratos, paisajes y la pintura de arquitecturas que fue soberbiamente plasmada por Saenredam. 

 Frans Hals: Mallebabbe, 1640


Jan de Bray: Los gobernadores del gremio de San Lucas, Haarlem. 1675


Willen Claeszoon Heda: Mesa con desayuno, 1631


Pieter de Hooch: Interior, 1658



Pieter Claesz: Vanitas, 1630


Jan Steen: El mundo al revés, 1663


Balthasar van der Ast: Flores con conchas e insectos, 1630


 Pieter Jansz Saenredam vivió en Haarlem la mayor parte de su vida y en seguida se hizo conocido por sus pinturas de vistas de distintas ciudades, de sus plazas, sus iglesias, sus edificios importantes. Trabajaba minuciosamente a través de estudios previos, dibujos exactos de lo que pretendía pintar antes de llevarlo al óleo sobre tabla. Si, posteriormente, llevaba a cabo algún cambio, dejaba una nota en la lámina para informar al espectador de ello y, por tanto, de que no estaba representado exactamente lo que él había visto y existía. 


Interior de la Iglesia de San Laurens Alkmaar, 1661 


Vista de la girola de la Iglesia de San Bavón de Haarlem. 1635.



Interior de la Iglesia de San Bavón en Haarlem, 1936



Interior de la Iglesia de San Bavón en Haarlem, 1648

Interior de la Buurkerk, Utrecht, 1645

El estudio de la perspectiva lineal es exhaustivo. Utilizaba una paleta corta, difuminada, clara, dando a la luz una importancia capital. Los interiores de esas iglesias calvinistas se nos presentan desnudas, como no podía ser de otra manera, austeras, plácidas, sencillas y grandiosas. Interiores góticos en los que a veces introducía diminutas figuras que daban prueba de esa monumentalidad arquitectónica. Fue un amante de la minuciosidad y del rigor que supo plasmar con una gran sutileza.


 Interior de Santa Ana en Haarlem, 1652


El antiguo Ayuntamiento de Amsterdam, 1657


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